Esquizofrenia

Podemos definirla como una patología que afecta al neurodesarrollo del sistema nervioso central.

Hombre tranquilo mirando al horizonte

Como en todas las patologías neuropsiquiátricas, las personas con esquizofrenia experimentan alteraciones del pensamiento, de las emociones y de la conducta; y encuentran dificultad a la hora de juzgar la realidad. Ello puede conllevar consecuencias importantes en la vida del paciente, en su familia y en su entorno.1

Es una enfermedad de origen complejo, en el que la herencia y el ambiente siguen siendo dos de los componentes fundamentales.

En base a un conocimiento actual y que logre explicar el conjunto sintomático que se presenta en el individuo con esta enfermedad, su principio reside en la ocurrencia de un desequilibrio en el sistema nervioso central a la hora de transmitir sus señales. El sistema dopaminérgico es el más estudiado y se han diseñado modelos explicativos de su sintomatología y tratamientos farmacológicos, capaces de modular este sistema y estabilizarlo con la consecuente expresión de una conducta equilibrada y funcionalmente adecuada.

Síntomas

Cuando hablamos de esquizofrenia, tenemos que hacer referencia a cinco complejos sintomáticos, que en la mayoría de los casos se presentan con un curso de episodios agudos y síntomas residuales.

Estos grupos sintomáticos son: síntomas positivos, negativos, afectivos, cognitivos y conductuales.

  • Síntomas positivos: incluyen alteraciones del pensamiento, delirios (falsas creencias, a menudo con paranoia) y alucinaciones – principalmente oír voces. Estos síntomas suelen ir acompañados de alteraciones en el pensamiento y la conducta (hablar “solo”, conducta alucinatoria).
  • Síntomas negativos: se describe aislamiento social, dificultad para relacionarse, apatía, abulia, pobreza de lenguaje y del pensamiento, etc.
  • Síntomas afectivos: afecto aplanado, poco resonante; es como si no se tuviesen emociones, con disminución de la sensación de placer o de intereses. Por otro lado puede haber tristeza, lo cual es frecuente sobre todo al salir de un  episodio agudo de psicosis.1
  • Síntomas cognitivos: dificultad para poder planificar, iniciar o persistir en las actividades, alteración en la memoria y  atención, concentración, etc.

Estadísticas

La esquizofrenia afecta a las personas sin importar su raza, sexo, cultura o clase social. Suele iniciarse a partir de los 20 años2, aunque puede aparecer a cualquier edad a partir de la adolescencia, especialmente en hombres.3 La probabilidad de que una persona sufra  esquizofrenia a lo largo de su vida es de un 1%.

En 2004, la OMS estimó que más de 26 millones de personas sufrían esquizofrenia, siendo una de las 20 causas principales de discapacidad en todo el mundo. En el mismo año, 30.000 muertes fueron atribuidas a la enfermedad. El suicidio es una complicación frecuente de la esquizofrenia y debido a ésta, la esperanza de vida entre sus afectados disminuye en casi 10 años.4

Además, en términos económicos, es una de las patologías, más costosas en todo el mundo y junto con otras enfermedades psicóticas, representa el 1,5% (Reino Unido), el 2% (Países Bajos, Francia) y el 2,5% (EE.UU.) del total de los presupuestos sanitarios nacionales. En la actualidad, 400.000 personas en España están diagnosticadas de esquizofrenia.  

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico se realiza a partir de la presencia de los síntomas y la duración de los mismos (1 mes, todos los días con síntomas agudos y 6 meses de disfunción global generando impacto en la vida del paciente). En general, existen “signos de alarma” que nos hacen pensar que la aparición de un episodio será inminente. Tales son: disminución o inversión de patrones del sueño, aumento del consumo de sustancias tóxicas, pensamiento o conductas extravagantes y mayor aislamiento, entre otros.1

Se trata de una patología crónica, cuyos síntomas son tratables y posibles de reducir sustancialmente. Además, se pueden reconocer los "factores de riesgo" o "signos de alerta" de la recaída progresiva en un nuevo episodio, combinando tratamiento farmacológico y terapia psicosocial.

A pesar de la gravedad de la enfermedad, algunas personas presentan un único episodio esquizofrénico y son capaces de reiniciar muchas de sus actividades cotidianas después del tratamiento y la rehabilitación. Desafortunadamente, otras personas presentan una sintomatología crónica molesta que limita su capacidad de estudio o trabajo, y la interacción social. Es importante que las personas con esquizofrenia reciban el consejo de un experto y atención médica adecuada.6

Bibliografía

  1. Wolfang Gaebel. Schizophrenia . Current Science and Clinical Practice.  Wiley Blackwell Oxford  pp 2-10. 2011.
  2. Tsuang MT, Farone SV. Schizophrenia. Second edition. Oxford University Press Inc., New York: 2005. www.schizophrenia.com/szfacts.htm. Accessed 22/09/11.
  3. World Health Organisation. The global burden of disease. 2004 update. www.who.int/healthinfo/global_burden_disease/2004_report_update/en/index.html. Accessed 06/09/11.
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