Enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer es una patología neurológica en la que el cerebro degenera de forma gradual, lo que conlleva problemas de memoria, de funcionamiento cotidiano y de conducta.

Introducción a la enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer es una patología cerebral progresiva, en la que el cerebro degenera de forma gradual. La enfermedad de Alzheimer suele aparecer en personas mayores de 65–70 años y las personas que la sufren desarrollan cambios en la memoria, pensamiento, función social y conducta que empeoran con el paso del tiempo. Estos cambios tienen consecuencias crecientes sobre la vida cotidiana del paciente, reduciendo su independencia hasta que, finalmente, el paciente depende totalmente de los demás.

La enfermedad de Alzheimer también tiene un enorme impacto sobre el cuidador del paciente.1 La cuidadores son, en su mayoría, familiares próximos que cuidan  a los pacientes en su hogar – un rol exigente y agotador que supone una gran carga emocional y física.

La enfermedad de Alzheimer daña y mata las células cerebrales, produciendo un importante encogimiento cerebral y desequilibrios en los neurotransmisores. A medida que las neuronas degeneran, en el cerebro se acumula un producto de desecho característico, conocido como "placas" y "ovillos" por su forma.

Síntomas

Los síntomas de la enfermedad de Alzheimer aparecen gradualmente a lo largo de un periodo de años y varían de una persona a otra. Los primeros síntomas suelen ser olvidos y confusión leve. Los síntomas de enfermedad de Alzheimer se pueden clasificar en tres grandes grupos de cambios: cognitivos, funcionales y conductuales o psicológicos. 

  • Cambios cognitivos  – deterioro de la memoria reciente (por ejemplo no recordar acontecimientos recientes, repetirse a si mismo, perder objetos en casa, mala organización), dificultades para tomar decisiones, mala comprensión de los conceptos de tiempo y espacio, disminución de la capacidad de aprendizaje y problemas para reconocer a amigos y familiares.
  • Cambios funcionales – reducción de la capacidad de realizar las actividades cotidianas normales y tareas más complejas: dificultades para manejar dinero o para realizar la higiene personal, incontinencia, dificultades para vestirse, desequilibrio y movimiento vacilante. Finalmente, las personas que padecen Alzheimer acaban totalmente encamadas.
  • Cambios conductuales o psicológicos – los pacientes también pueden presentar alteraciones conductuales y psicológicas que aumentan la carga del cuidador. Pueden desarrollar y mantener conductas socialmente inadecuadas como por ejemplo delirios, agitación y agresión, depresión o disforia, y cambios del apetito  o la alimentación. Los cambios conductuales son particularmente difíciles de tratar para la familia y el cuidador, y con frecuencia son la razón por la que el paciente es trasladado a una residencia.

Señales de alarma temprana

  1. Pérdida de memoria y que dificulta la vida diaria.
  2. Dificultades para planifucar o resolver problemas.
  3. Dificultades para completar tareas habituales en el hogar, trabajo o actividades lúdicas.
  4. Confusión en tiempo o lugar.
  5. Dificultad en comprensión de imágenes visuales y relación espacial.
  6. Nuevos problemas con palabras, tanto escritas como habladas.
  7. Extravío de objetos y escasa habilidad para recordar actividades recientes.
  8. Juicio debilitado.
  9. Restracción social o laboral.
  10. Cambios en personalidad y ánimo.

Estadística

En el mundo hay unos 36 millones de personas con demencia. Es posible que unos 28 millones de estos 36 millones de personas con demencia no hayan sido diagnosticadas, por lo que no tienen acceso a un tratamiento, información y atención. Se estima que cada año se identifican 4,6 millones de casos nuevos.3 Se ha previsto que el envejecimiento progresivo de la población provocará que la cifra de personas afectadas por la demencia casi se doble cada 20 años y, en el año 2050, 115 millones de personas padezcan esta patología.
La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de demencia, representando entre un 50 y un 70% de los casos.
En todo el mundo, los costes de la demencia (604 mil millones de USD en 2010) representan más del 1% del producto interior bruto (PIB).

Diagnóstico y tratamiento

Las personas preocupadas por si ellas – o sus seres queridos – presentan síntomas de enfermedad de Alzheimer deberían solicitar ayuda y consejo a su médico. El diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer se realiza a partir de una entrevista al paciente y a su cuidador; en algunas ocasiones también se practican análisis de sangre y pruebas de imagen. Existen numerosas escalas de valoración que pueden utilizarse para identificar los síntomas y la gravedad de la enfermedad.

A la fecha, la enfermedad de Alzheimer no tiene cura, pero si hay tratamiento sintomatico actual y la investigacion continua. Aunque los tratamientos disponibles para la enfermedad de Alzheimer no detienen el progreso sintomatico, pueden retrasar su empeoramiento temporariamente mejorando asi la calidad de vida de aquellos con enfermedad de Alzheimer's y sus cuidadores. Actualmente se esta llevando a cabo un gran esfuerzo para hallar mejore formas de tratar esta enfermedad, retrasar su inicio y prevenir su desarrollo.

Bibliografía

1. Georges J, Jansen S, Jackson J, et al. Alzheimer’s disease in real life – the dementia carer’s survey. Int J Geriatr Psychiatry 2008; 23 (5): 546–551.

2. Alzheimer Disease International. World Alzheimer Report 2011. The benefits of early diagnosis and intervention. Published by Alzheimer’s Disease International (ADI), September 2011.

3. Ferri CP, Prince M, Brayne C, et al. Global prevalence of dementia: a Delphi consensus study. Lancet 2005; 366 (9503): 2112–2117.

4. Alzheimer’s Association. Basics of Alzheimer’s disease. http://www.alz.org/alzheimers_disease_what_is_alzheimers.asp

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